07
Apr
stored in: relatos
Era un día tormentoso. Las gotas se aplastaban sobre el cristal de la ventana. Por contra, yo sentía la mayor paz en mi mundo interior. Me había deshecho de una pesada carga. Años de opresión, de maltrato. Recorrí el salón, acercándome al espejo. La juventud ya se fue. Escruté todas y cada una de mis arrugas. Algún cardenal. Lloré. Volví la cabeza. Vi el teléfono. Esperé. No sonó. Lo cogí y revisé todos los números. Marqué uno. Oí una voz. Hace mucho tiempo debí decirle que sí.

April 14th, 2009 at 10:22 pm
este relato mola tia…lo voy a poner en el facebook…IMPACTA….que triste cuando una equivocacion hace perder toda una vida desconocida..bueno..muchas veces pasa esto..otras..quien sabe a lo mejor no tiene pq ocurrirte esto…y si este era mejor destino que el que nunca llegaste a conocer..nunca se sabe no?
la vida es riesgo compi!!!HAY QUE ARRIESGAR POR AMOR..NO SABES ESA CANCION QUE DICE…la vida es un juego en el que hay que apostar,si quieres ganar…TENEMOS QUE TENER ESPERANZA EN QUE ALGUN DIA UN ARCO IRIS BRILLARA…y si hay lagrimas mientras..mañana ya se vera..tiempo al tiempo.
ah!!!Y MIERDA PARA LOS QUE PEGAN A MUJERES,HOMBRES,NIÑOS Y ANIMALES…que verguenza de que sea posible que haya gente asi…