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Jul

Me miraba, era la mujer del gobernador. Es muy probable que no ignorara todos los males que provocaba su marido. Los conocía, de eso estaba segura. Lo defendía y estaba orgullosa de él. Pelirroja, buena persona, se enamoró de alguien cruel. Y eso, ella lo sabía. La trataba bien, pero al resto de la sociedad la oprimía, la ninguneaba. Todos hacían lo que él decía, como robots programados. Yo, que vine a estudiar a ese personaje, me la encontré ahí, feliz. Seguía mirándome.

- Tu marido es un auténtico cabrón. – Le dije.

Me sonrió, ella lo sabía. Pero era feliz igual.

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