Si escribo esto es porque estoy preocupada con este tema. Veamos, ya sabemos que las cosas cambian, es harto sabido. Esta vez paso mi filtro filosófico a los estudios, carrera universitaria, formación profesional o como lo queráis llamar. No voy a hablar del nivel de estudios, voy a hacer una clasificación diferente.
Las cosas cambian, por lo tanto deben cambiar también tus conocimientos si quieres seguir siendo competente en tu área. Los estudios se dividen en dos grandes tipos. Uno, que o cambiará poco con el tiempo o no cambia. Y el otro, todo lo relacionado con esas cosas que cambian mucho en poco tiempo. El mejor ejemplo de esto último es cualquier cosa relacionada con tecnología. El ejemplo de lo primero podría ser filosofía o literatura, que si bien pueden haber nuevas corrientes filosóficas o literarias con los años, no cambian a un ritmo trepidante como la tecnología. Para esas cosas que cambian a buen ritmo ya existe el reciclaje o la formación continua.
Dicho lo obvio, que ya conocerán todos, me voy al terreno más psicológico. Voy a hablar de la motivación. Hay a quien le motiva acaparar todo el conocimiento posible de un tema inamovible y a quien le motiva más el crecimiento (cambio a mejor) de algo. Probablemente al primero le gusten las teorías y al segundo la lógica y el análisis.
El mayor error que puede cometer una persona a la que le interese acaparar todo el conocimiento posible de algo, será meterse en unos estudios en los que todo cambie. En los que haya que reciclarse o formarse continuamente (sí, sabemos que todo cambia, pero hay estudios que cambian más que otros). Cosa que si no hace, mal, dejara de ser competente. Por el otro lado, una persona a la que le motive el cambio, su mayor error será elegir algo inamovible.
Te puede gustar mucho algo, pero ¿qué pasa si no es el tipo de estudios que te gusta? Me explico mejor, te gusta lo que haces pero no el ritmo al que cambian las cosas. ¿Qué motivación tiene alguien que sabe que lo que aprenda ahora no le servirá para dentro de unos años, que estará obsoleto? ¿Qué motivación tiene, a lo largo del tiempo, alguien que sabe que de lo suyo no hay nada nuevo?
Es un factor importante a tener en cuenta, aparte de que la actividad te guste y las posibilidades de empleo. Es un factor que no se nota en el momento, se nota a lo largo del tiempo. ¿Porque me preocupa el tema? Porque soy una de estas personas que les gusta acaparar conocimiento y que éste no se quede obsoleto al poco tiempo y elegí algo que si bien me gusta, sé que mucho no va servir lo que estudie ahora dentro de unos años. También comprendo al que le pasa al revés, aunque he visto más casos como el mío, existen de los otros.
¿Ustedes que piensan de esto? Este punto es algo que, generalmente cuando nos “orientan” no nos mencionan mucho.

May 22nd, 2009 at 4:06 pm
Me parece interesante el tema, desde luego, incluso, crítico para muchas personas. Teóricamente, cada un@ necesita alguna motivación, algún aliciente para hacer las cosas, en este caso, para estudiar algo determinado.
Personalmente, sé perfectamente lo que significa estar o no motivado para estudiar una determinada carrera o un curso en particular. De hecho, por falta de la suficiente motivación dejé recientemente los últimos estudios que había iniciado. Soy consciente de que tu planteamiento del tema lleva un enfoque diferente, sin embargo, opino que yo nunca espero debatirme por una cuestión así.
Me explico: yo deseo hacer (estudiar, en este caso) aquello que sienta que es lo que me apasiona, lo que me llena realmente, aquello de lo que me gustaría trabajar más adelante y durante buena parte de mi vida (ésta, pues, vendría a ser como mi definición de “motivación” o, si se prefiere, mi motivación concreta. Por tanto, no quisiera (aunque ya lo haya hecho) fijarme en las salidas profesionales-laborales de tal carrera o formación, dónde lo enseñen o cuánto cueste hacerlo. Lo más importante para mí, casi lo único que me importa en ese sentido es QUÉ QUIERO HACER, o A QUÉ ME QUIERO DEDICAR, aunque, según una amiga, es más correcto preguntarse: QUÉ QUIERO SER, a lo que, en relación a los estudios, me cuesta más responder de forma específica. Cuando tenga realmente clara esa respuesta, me pondré a estudiar sin fijarme en las siguiente cuestiones: ¿dónde? ¿hasta cuándo? ¿por cuánto dinero? No más necesito tenerlo claro para lanzarme hasta el final. He dicho.
Fran