- Estás hundido, estás acabado. – Le dijeron al hombre.
El hombre echó una ojeada alrededor suyo. Vio a todos los que le rodeaban, que querían verlo, efectivamente, acabado. Les miró a los ojos a todos y cada uno. Fijamente. En su mente sólo retumbaba una frase:
Esperad, que todavía no he terminado…
